viernes, 24 de octubre de 2008

OFF...


Bajó el telón y mi papel se terminó, dejé de actuar y mis cuerdas de marioneta no se movieron nunca más, la función se ha acabado, el Teatro del Dolor se ha incendiado, me he escapado, pero muchos han perecido bajo las llamas de aquel infierno engalanado. Respeto, era lo único que pedíamos y nadie nos lo ha dado. Bajo el calor abrasante el esmalte que cubría mi rostro ha desaparecido, pero vendrá alguien, pronto vendrá alguien a pintar una sonrisa encima de esta faz entristecida. Aquellos actores merecían ser tratados con respeto y dignidad, pero nadie nos creyó, nadie creyó en nosotros y a nadie le importó que bajase el telón ardiendo entre las llamas del odio y el temor, temor a lo desconocido, temor a una realidad paralela que contaría aquello que nadie se atrevía a relatar.

Cientos de rosas, ahora caen del cielo al mar rompiendo la soledad de los muertos. Ahora caen lágrimas del cielo, lágrimas cristalinas que denuncian el tormento.Unas manos que escriben una historia que no es cierta, pero que a la vez cuenta algo real, sueños rotos, ilusiones perdidas, sentimientos y esperanzas que esperan al otro lado de la puerta. Salimos de allí y nos quitamos las máscaras, el maquillaje se queda en el algodón y los suntuosos vestidos de encajes y seda se cuelgan en el perchero de la tristeza. Mañana volveremos, mañana amaneceran, de nuevo, nuestros sueños, levantándose un día más.Suenan campanas y cascabeles, el sonido de la esperanza, la esperanza que espera incansable caminando entre los sueños de las niñas huérfanas y los niños olvidados.

Cubrimos nuestros rostros con velos, adornamos nuestros cabellos con flores de azahar y vainilla, con grandes rosas o margaritas fruncidas, vestimos nuestras manos con enormes anillos de piedras preciosas y hermosos mitones de encajes negros y blancos, convertimos este agujero en un nido de sueños, llevamos vestidos hermosos, dignos de las más bellas damas, y ¿sabéis quiénes somos? Somos soñadoras, creadoras de cuentos de hadas que duran hasta la madrugada, diseñadoras de los más meláncolicos romances, poseedoras de algo que nadie tiene: ilusión, sueños, dulzura. Somos nosotras moradoras de las sombras que dormitan en tu habitación para que no te pierdas entre la tristeza de este amargo mundo que te dará una amargo final.

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